Cómo comparar precio por kilo o por litro en el súper
Aprende a usar el precio por unidad de medida de la etiqueta para comparar productos y envases distintos y detectar cuál sale realmente más barato.
El precio grande de la etiqueta no dice cuál es más barato. El precio por kilo, por litro o por unidad sí, y si no aparece se calcula dividiendo el precio entre la cantidad.
En este artículo
Dos envases del mismo producto pueden tener tamaños distintos, y el precio de cada uno no dice cuál es más barato. Para eso existe el precio por unidad de medida, que es el coste de un kilo, un litro o una unidad. Es la herramienta más simple y fiable para comparar, y casi nunca se usa.
Dónde encontrarlo
En el lineal, la etiqueta del precio suele mostrar dos cifras: el precio del envase y, en letra más pequeña, el precio por kilo (€/kg), por litro (€/l) o por unidad. En España la normativa de consumo exige indicar este precio en los productos preenvasados que se venden al por menor, precisamente para facilitar la comparación. Si no lo ves, pídelo: es una obligación del establecimiento.
Cómo calcularlo tú mismo
Si la etiqueta no lo muestra, la fórmula es sencilla: el precio por kilo es el precio del envase dividido entre el peso en kilos. Para líquidos, se divide entre los litros, y si el envase indica mililitros hay que dividir antes entre mil.
Un ejemplo ilustrativo, con números inventados solo para explicar el método: un paquete de 500 gramos cuesta 1,20 € y otro de 1 kilo cuesta 2,00 €. El primero sale a 1,20 dividido entre 0,5, es decir, 2,40 € el kilo. El segundo, a 2,00 € el kilo. Aunque el segundo cuesta más en total, es más barato por kilo.
Cuando el envase grande no es más barato
Existe la creencia de que cuanto más grande, más barato. Muchas veces es cierto, pero no siempre. En las patatas, por ejemplo, la malla de 5 kg sale a unos 0,99 € o 1,00 € el kilo, mientras que la de 3 kg llega a 1,55 € el kilo, según los datos que recogemos en patatas: precio por supermercado. En el aceite, la garrafa de 5 litros de Carrefour bajaba a 3,99 € el litro, frente a 4,70 € de la botella de un litro (aceite de oliva: precios). Pero en el azúcar, un envase de 800 gramos salía más caro por kilo que el de un kilo (azúcar: precios). La única manera de saberlo es comparar.
Las trampas habituales
Hay cuatro situaciones que conviene vigilar. La primera son los cambios silenciosos de tamaño: un producto puede reducir el contenido y mantener el precio del envase, así que fíjate en los gramos. La segunda es la diferencia entre peso neto y peso escurrido, importante en conservas como el atún, las verduras en lata o las aceitunas, donde lo que comes es el peso escurrido. La tercera son las unidades distintas: para comparar un precio por 100 gramos con uno por kilo hay que convertir primero. La cuarta son los productos concentrados, como los detergentes, donde el precio por litro no basta y lo que cuenta es cuántos lavados salen de cada envase; lo explicamos en detergente: cómo elegir y ahorrar.
El precio no es la calidad
El precio por unidad sirve para comparar productos equivalentes. No te dice si dos productos tienen la misma calidad. Compara también la lista de ingredientes, como se explica en cómo leer las etiquetas de los alimentos, y valora si la diferencia de precio compensa. Para el caso de las marcas del distribuidor, consulta marca blanca o marca de fabricante.
Para ver precios por unidad de varios supermercados
Si quieres ver el precio por unidad de varios productos básicos en distintas cadenas, usa nuestro comparador de precios por supermercado. Y si el producto se vende suelto, como la fruta o la carne, el precio que ves ya es el precio por unidad de medida.