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Lista de la compra semanal: plantilla para imprimir

Plantilla de lista de la compra semanal organizada por secciones del supermercado para no olvidar nada, comprar más rápido y evitar caprichos.

Por la redacción de El manual de la compraActualizado el 3 min de lectura
Ilustración de Lista de la compra semanal: plantilla para imprimir
Ilustración original de El manual de la compra.
En breve

Una buena lista se organiza como el supermercado, por secciones. Así recorres la tienda una vez, olvidas menos cosas y te distraes menos. La plantilla está pensada para imprimirla o copiarla a tus notas.

En este artículo
  1. Cómo usar la plantilla
  2. La plantilla, sección por sección
  3. Para que la lista funcione de verdad
  4. ¿Papel o móvil?

Una lista de la compra no es solo un recordatorio: es una herramienta de control. Cuando está bien organizada, reduces el tiempo en la tienda, te saltas los pasillos que no necesitas y compras menos por impulso. La clave está en ordenarla como lo hace el supermercado, por secciones, y en escribirla después de mirar lo que ya tienes en casa.

Cómo usar la plantilla

Antes de escribir nada, revisa la nevera, el congelador y la despensa. Decide el menú de los próximos días y apunta solo lo que falta. Marca con un asterisco lo imprescindible y deja el resto como opcional según presupuesto. Mientras compras, ve tachando. Y si compras en el mismo supermercado cada semana, ordena la lista según tu recorrido habitual: acabarás antes y te olvidarás de menos cosas.

La plantilla, sección por sección

Frutería y verdura. Fruta de temporada, verduras para cocinar, ensalada y hortalizas frescas, y los básicos de siempre: ajo, cebolla y patatas. Si dudas entre formatos, mira el precio por kilo; en las patatas, por ejemplo, la malla grande suele salir bastante más barata que la pequeña, como detallamos en patatas: precio por supermercado.

Carnicería, pescadería y huevos. Carne o aves, pescado y huevos. Para los huevos, fíjate en el primer número del código, que indica el sistema de cría, y en el tamaño que necesitas (cómo leer el código de los huevos).

Lácteos y refrigerados. Leche, yogur, queso y mantequilla. Para la leche, el litro de leche entera apenas varía entre cadenas, así que no merece la pena desviarse por unos céntimos.

Despensa. Arroz, pasta y legumbres, aceite y vinagre, conservas, harina, azúcar y sal, café o té y cereales. Es la sección donde más sentido tiene comprar con antelación y en formatos grandes, siempre que tengas sitio para guardarlos. Mira los precios del arroz, el azúcar y el aceite de oliva antes de decidir.

Panadería, congelados y bebidas. Pan, verduras y pescado o carne congelados, y agua, zumos o refrescos. Los congelados son un buen aliado contra el desperdicio.

Limpieza del hogar e higiene personal. Detergente y suavizante, lavavajillas, limpiador multiusos, papel de cocina y bolsas de basura; gel, champú, pasta de dientes, papel higiénico y desodorante. En esta parte se suele repetir compra sin necesidad: comprueba antes cuánto te queda.

Para que la lista funcione de verdad

Reserva una línea de imprevistos con un importe máximo; así los caprichos no rompen el presupuesto. Compra primero lo no perecedero y deja los congelados y los frescos para el final, para que se mantengan en buen estado hasta casa. Y la semana siguiente, revisa qué sobró y ajusta las cantidades.

Si quieres poner un límite de gasto a la lista, lee cómo hacer la compra semanal con presupuesto. Para reducir lo que acabas tirando, tienes cómo reducir el desperdicio de comida.

¿Papel o móvil?

La que uses de verdad. El papel evita distracciones en la tienda; el móvil permite compartirla con otras personas del hogar. Y aunque compres poco, haz lista: las compras pequeñas sin lista son las que más se desvían.