Lista de la compra semanal: plantilla para imprimir
Plantilla de lista de la compra semanal organizada por secciones del supermercado para no olvidar nada, comprar más rápido y evitar caprichos.
Una buena lista se organiza como el supermercado, por secciones. Así recorres la tienda una vez, olvidas menos cosas y te distraes menos. La plantilla está pensada para imprimirla o copiarla a tus notas.
En este artículo
Una lista de la compra no es solo un recordatorio: es una herramienta de control. Cuando está bien organizada, reduces el tiempo en la tienda, te saltas los pasillos que no necesitas y compras menos por impulso. La clave está en ordenarla como lo hace el supermercado, por secciones, y en escribirla después de mirar lo que ya tienes en casa.
Cómo usar la plantilla
Antes de escribir nada, revisa la nevera, el congelador y la despensa. Decide el menú de los próximos días y apunta solo lo que falta. Marca con un asterisco lo imprescindible y deja el resto como opcional según presupuesto. Mientras compras, ve tachando. Y si compras en el mismo supermercado cada semana, ordena la lista según tu recorrido habitual: acabarás antes y te olvidarás de menos cosas.
La plantilla, sección por sección
Frutería y verdura. Fruta de temporada, verduras para cocinar, ensalada y hortalizas frescas, y los básicos de siempre: ajo, cebolla y patatas. Si dudas entre formatos, mira el precio por kilo; en las patatas, por ejemplo, la malla grande suele salir bastante más barata que la pequeña, como detallamos en patatas: precio por supermercado.
Carnicería, pescadería y huevos. Carne o aves, pescado y huevos. Para los huevos, fíjate en el primer número del código, que indica el sistema de cría, y en el tamaño que necesitas (cómo leer el código de los huevos).
Lácteos y refrigerados. Leche, yogur, queso y mantequilla. Para la leche, el litro de leche entera apenas varía entre cadenas, así que no merece la pena desviarse por unos céntimos.
Despensa. Arroz, pasta y legumbres, aceite y vinagre, conservas, harina, azúcar y sal, café o té y cereales. Es la sección donde más sentido tiene comprar con antelación y en formatos grandes, siempre que tengas sitio para guardarlos. Mira los precios del arroz, el azúcar y el aceite de oliva antes de decidir.
Panadería, congelados y bebidas. Pan, verduras y pescado o carne congelados, y agua, zumos o refrescos. Los congelados son un buen aliado contra el desperdicio.
Limpieza del hogar e higiene personal. Detergente y suavizante, lavavajillas, limpiador multiusos, papel de cocina y bolsas de basura; gel, champú, pasta de dientes, papel higiénico y desodorante. En esta parte se suele repetir compra sin necesidad: comprueba antes cuánto te queda.
Para que la lista funcione de verdad
Reserva una línea de imprevistos con un importe máximo; así los caprichos no rompen el presupuesto. Compra primero lo no perecedero y deja los congelados y los frescos para el final, para que se mantengan en buen estado hasta casa. Y la semana siguiente, revisa qué sobró y ajusta las cantidades.
Si quieres poner un límite de gasto a la lista, lee cómo hacer la compra semanal con presupuesto. Para reducir lo que acabas tirando, tienes cómo reducir el desperdicio de comida.
¿Papel o móvil?
La que uses de verdad. El papel evita distracciones en la tienda; el móvil permite compartirla con otras personas del hogar. Y aunque compres poco, haz lista: las compras pequeñas sin lista son las que más se desvían.