Fecha de caducidad y consumo preferente: diferencias
Qué significan "fecha de caducidad" y "consumir preferentemente antes de", cuándo es seguro consumir un alimento y cómo evitar tirar comida buena.
La fecha de caducidad es un límite de seguridad: pasada, no se consume. El consumo preferente es un aviso de calidad: pasada, el alimento puede seguir siendo seguro si está en buen estado.
En este artículo
Muchas personas tiran un alimento en cuanto pasa la fecha impresa en el envase. Es comprensible, pero a menudo innecesario: en los envases conviven dos tipos de fecha con significados muy distintos, y confundirlas es una de las causas más comunes de desperdicio doméstico. Entender la diferencia permite comer con seguridad y tirar menos.
La fecha de caducidad: un límite de seguridad
Se expresa como "Fecha de caducidad" o "Caduca el" y aparece en productos muy perecederos desde el punto de vista microbiológico: carne fresca, pescado fresco, platos preparados refrigerados o algunos lácteos frescos. Pasada esa fecha no se debe consumir el producto, porque puede suponer un riesgo para la salud aunque parezca estar en perfecto estado. Aquí no hay margen: si la fecha ha pasado, se tira.
El consumo preferente: un aviso de calidad
Se expresa como "Consumir preferentemente antes del…", si indica el día, o "antes del fin de…", si indica mes o año. Esta fecha informa de hasta cuándo el producto conserva sus cualidades óptimas, como el sabor, la textura o el aroma. Pasada la fecha, el alimento puede seguir siendo seguro aunque haya perdido algo de calidad. Es la fecha típica de la pasta, el arroz, las conservas, las galletas, los cereales o las legumbres, y también de productos como el aceite, el azúcar o el café.
Para ver la diferencia de un vistazo: la caducidad responde a la pregunta "¿es seguro?", y el consumo preferente, a "¿sigue estando en su mejor momento?".
Cómo decidir cuando ha pasado el consumo preferente
Con los productos de consumo preferente, evalúa con los sentidos. Comprueba el aspecto: si hay moho, cambios de color raros o el envase está hinchado, deséchalo. Huele el producto: un olor a rancio o extraño es una mala señal. Y si todo parece normal, una pequeña prueba de sabor suele bastar. En caso de duda, no lo consumas. Las personas más vulnerables, como embarazadas, niños pequeños, mayores o personas inmunodeprimidas, deben ser especialmente prudentes y seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias.
Los huevos son un caso aparte: aunque llevan fecha de consumo preferente, se aconseja prudencia sobre todo si se toman crudos o poco cocinados. Lo explicamos en huevos: precio por supermercado y cómo leer el código.
Una vez abierto, el plazo cambia
La fecha del envase se refiere al producto sin abrir y bien conservado. Cuando lo abres, muchos productos deben consumirse en pocos días, y el fabricante lo indica con frases como "una vez abierto, consumir en X días". Sirve para la leche, que tras abrir un brik debe guardarse en la nevera y gastarse pronto (leche: cómo elegir), y también para la mantequilla, el café molido o las conservas.
Cómo evitar el desperdicio
El mejor aliado es la organización: coloca delante lo que antes caduque y planifica los menús empezando por lo más perecedero. Si no vas a consumir algo a tiempo, congélalo, siempre que el producto sea apto y siguiendo las indicaciones del fabricante. Más ideas en cómo reducir el desperdicio de comida. Y para interpretar el resto del envase, consulta cómo leer las etiquetas de los alimentos.
La fecha de envasado no es caducidad
Un último detalle: la fecha de envasado indica cuándo se envasó el producto, no el límite para consumirlo. Y la fecha de congelación, si el producto la lleva, indica el día en que se congeló, no cuándo caduca. Esta guía es informativa; ante dudas de seguridad alimentaria, consulta a las autoridades sanitarias.
Si te preguntas qué ocurre con los productos que llegan a su fecha sin venderse, lo explicamos en qué pasa con la comida que caduca en el supermercado.